[Ampex] Pa' su reflexión

Ex-ampexinos,
 
La semana pasada el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación 
(SCJN), don Mariano Azuela, dio un discurso en la ciudad de Pachuca que debe 
ser escuchado y analizado, cuidadosamente, por todos los mexicanos, en especial 
por aquellos que se han inconformado de forma violenta, atentando contra la 
libertad y el derecho de terceros, después de la jornada electoral del 2 de 
julio.Primero que nada, don Mariano Azuela advirtió: «las leyes están por 
encima de cualquier capricho individual». Segundo: «Donde hay un tirano, 
monarca o quien sustituye con su voluntad lo que es un derecho, está destinado 
a desaparecer, y la historia nos muestra que el estado de derecho debe ser 
salvaguardado». En muy escasas líneas, el presidente de la SCJN ha dictado una 
lección sobre la concordia y el imperio de la ley como único camino positivo de 
una sociedad en riesgo de acatar las «leyes de la selva».Uno puede estar en 
desacuerdo con tal o cual ley, pero si ha sido promulgada por un órgano 
legislativo competente, está en vigor y tiene como destino propiciar el bien 
común, no tiene más que acatarla. En todo caso puede intentar cambiarla, por 
los medios que la ley misma determine, pero hay obligación de cumplirla. No 
puede haber convivencia cuando la ley queda a libre interpretación del sujeto, 
o cuando, por no convenir a sus intereses, la persona se desentiende de ella, 
argumentando que es injusta con él o con sus amigos.La tiranía de todo tipo —de 
derecha o de izquierda— sucede, justamente, cuando el derecho es suplantado por 
la voluntad personal de quien detenta el poder. El ejemplo clarísimo es Cuba. 
Con la enfermedad de Fidel Castro (muchos dicen que sus días están contados), 
la estructura de poder en la isla no ha podido generar una alternativa de 
transición viable, excepto la nombrada por el mismo Castro quien delegó en su 
hermano Raúl la conducción «de la revolución» (que culminó hace 47 años...). 
¿Raúl? ¿Por qué? ¿Quién lo eligió? ¿Qué tiene que ver el pueblo con su nuevo 
dirigente? Nada. Cuba parece una propiedad escriturada a nombre de una familia. 
Y esa familia se transmite los «derechos de sucesión» como si fueran 
hereditarios, exactamente igual que en una monarquía.Por eso hay que respetar 
el estado de derecho, que consiste en la igualdad ante la ley de todos los 
ciudadanos, y en su imperio, por arriba de cualquier diferencia ideológica, 
social, económica o cultural. Por el estado de derecho todos los mexicanos que 
lo quisimos pudimos votar el pasado 2 de julio. El voto de un campesino de 
Chiapas valió lo mismo que el de un empresario de Nuevo León. Ésa es la forma 
en que la democracia —y con ella la civilización occidental— se ha abierto paso 
en medio de la jungla de intereses privados, muchos de ellos deleznables. Ésa 
es la única forma de construir una sociedad más justa, más libre y más 
participativa.
 
Digo ...
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